En el análisis mensual sobre el desempeño de la economía uruguaya el año pasado -informe que la consultora CPA Ferrere elabora para la Bolsa de Valores de Montevideo (BVM)-, se advierte que "a partir del segundo semestre (de 2012), y en forma consistente con la coyuntura internacional, la economía uruguaya ha ido desacelerando su ritmo de crecimiento en un contexto donde la elevada inflación y el deterioro de la competitividad se han ido agudizando sobre el cierre del año".
El informe señala que el avance sostenido de los precios y el deterioro de la competitividad uruguaya se han profundizado. "En este marco, los distintos pilares de la política económica no han convergido hacia un objetivo común sino que han estado persiguiendo objetivos múltiples, lo cual ha restado margen para operar de forma efectiva sobre los problemas mencionados y podrían atentar contra un aterrizaje suave de la economía", agrega.
También remarca que en los últimos meses del 2012 el avance del nivel general de precios se ubicó como otro de los temas centrales para la agenda económica al alcanzar guarismos que no se registraban desde el 2008.
"El punto más álgido de esta situación fue alcanzado durante octubre cuando el registro doce meses de la inflación se ubicó en 9,11%, valor cercano al máximo tolerado por las autoridades (10% parecería ser el verdadero límite superior con el que las autoridades están dispuestas a convivir)", reseña el análisis.
Recuerda entonces que llegado a este punto, "las autoridades reaccionaron mediante la implementación de políticas heterodoxas (…) Entre ellas destacaron los acuerdos de precios con el sector privado".
En relación a la menor inflación registrada en el último mes del año, se puntualiza que se traducirá en un correctivo menor para ajustar los salarios en enero evitando una mayor propagación del fenómeno hacia 2013 de la que hubiese tenido lugar la inflación al cierre del año hubiese estado en el entorno del 9%".
CPA recuerda entonces que otro reflejo de la preocupación sobre la evolución de los precios "fue la decisión del COPOM de aumentar nuevamente la tasa de referencia de la política monetaria hasta ubicarla en 9,25%", hecho que "refuerza el compromiso explícito que habían asumido en la reunión anterior con el control de precios (…) en detrimento de la competitividad".
Concluye entonces que en el contexto descrito anteriormente "el manejo macroeconómico no actuó de forma coordinada y las distintas políticas no han sido subsidiarias a un único objetivo".
"La desaceleración reciente de la economía sugiere que el país está atravesando una transición desde la fase expansiva del ciclo económico, por lo cual la política económica deberá procurar que el proceso no ocurra de forma abrupta. En ausencia de mayor consistencia entre las herramientas de gestión, los desequilibrios que conforman nuestro diagnóstico podrían atentar contra el cumplimiento de dicho objetivo", añade.
Erosión fiscal
Luego, el informe advierte que la política fiscal estuvo enfocada en la reducción de las inequidades "sin centrar sus esfuerzos en su rol como estabilizador del ciclo", en tanto que el crecimiento del gasto público de los últimos años, "se ha traducido en un desequilibrio de las finanzas públicas y en la erosión del resultado fiscal (los doce meses cerrados a noviembre indican un déficit del Sector Público equivalente a 2,8% del PIB).
"Esta fuerte expansión el gasto ha incidido sobre la demanda interna y ha tendido a rigidizar la estructura de los egresos públicos. En gran medida, el incremento del gasto estuvo vinculado a las transferencias (a modo de ejemplo, al FONASA o los programas del Ministerio de Desarrollo) que son partidas cuya naturaleza rígida resta margen de acción ante la eventual necesidad de realizar ajustes de gasto", agrega el informe.
Sobre los salarios, se plantea que en los últimos años su crecimiento "ha estado por encima del crecimiento de la productividad, fenómeno que ha inducido una presión creciente sobre la trayectoria de los precios".
"Por este motivo, el desafío que subyace a lo anterior está vinculado a la correcta implementación de mecanismos capaces de recoger adecuadamente la evolución de la productividad y la realidad del ciclo económico de cara a las negociaciones colectivas. En ausencia de esto, la divergencia entre la trayectoria de ambas variables (salarios y productividad) continuará induciendo presiones sobre el sistema de precios", agrega.
Por último, CPA Ferrere concluye que la política monetaria "resultó acomodaticia, reaccionó de forma tardía y terminó asumiendo una solución de compromiso entre la estabilidad de precios y la competitividad".